Riego

El agua es un elemento clave para la vida de tu bonsai. Elige la mejor regadera para tu bonsai en función de su especie y tamaño.

Mostrando los 6 resultados

Regaderas para bonsai

El agua es un elemento clave para la vida de tu bonsai, ya que, como todos los seres vivos, la necesitan para poder sobrevivir. El riego parece tarea fácil, pero lo cierto es que cada árbol tiene sus particularidades, y vas a tener que observar con frecuencia el estado de tu bonsai para adecuarte a lo que necesite.

La frecuencia y la cantidad de agua no solo dependen de la especie de bonsai que tengas, sino que existen muchos otros ingredientes a tener en cuenta, como la temperatura o el nivel de humedad que exista en el ambiente.

¿Cómo medir la cantidad de agua?

Cuando riegues, lo más importante es que la tierra quede bien empapada sin llegar a encharcarse. La maceta tiene unos pequeños agujeros para drenar el exceso de líquido, pero es muy importante que el recipiente no se inunde.

¿Cuántas veces debo regar mi bonsai?

Depende de la especie, de la estación y de las condiciones que rodeen al árbol. Puede variar, desde dos veces al día hasta una vez a la semana. En nuestra página de productos, en cada árbol específico, te señalamos la frecuencia aproximada, pero como comentamos, lo óptimo es que revises el estado de la tierra de tu bonsai cada poco tiempo. El árbol te dirá qué necesita: si lo has regado poco, la tierra estará muy seca al tacto. En cambio, si lo has regado demasiado, las hojas cambiarán de color a amarillo, luego marrón, y finalmente caerán.

Como ves, el bonsai te dará las señales para que sepas cuáles son sus necesidades. La temperatura, el exceso o la falta de humedad en el ambiente, el espacio en el que está, la época del año, y sus características concretas son factores a tener en cuenta para medir la frecuencia y cantidad de agua al regar.

Hay que colocar el bonsái en una bandeja y regarlo a fondo utilizando una regadera de caña larga y una alcachofa de agujeros pequeños.

Tendremos que hacerlo por tiempos, regamos un poco y esperamos a que la tierra absorba todo el agua, volvemos a regar y esperamos… Y así sucesivamente hasta que empape bien la tierra y el agua salga por los agujeros de drenaje que tiene la maceta. También podemos regar las hojas y el tronco.